Hace ya varios años, una de mis tías, hizo una reflexión un tanto extraña al ver una enorme casa con un bello jardín, pero que le salió del corazón:
Me gustaría poder ser un perro de casa rica, el tiempo que yo quiera echado en el jardín, fresco, en la sombra, sin obligaciones, jugando solamente si a mi me place, bien alimentado y siempre oliendo rico, sin ninguna preocupación.
A pesar de ser algo infantil, es algo de lo que simplemente no podemos disponer, la total libertad de hacer absolutamente nada y aún así, vivir bien, me encanta esto, y cada vez que lo recuerdo, deseo ser un perro de casa rica.
Si que es algo loco, pero ami tambien me puso a pensar como seria una vida asi.